La traducción editorial de calidad —es decir, la traducción humana— es mucho más que trasladar palabras de una lengua a otra. Se trata de una labor artesanal que requiere precisión, sensibilidad y un profundo conocimiento de los matices culturales.
Cada proyecto en el que trabajo recibe el cuidado que merece: una traducción respetuosa, exhaustiva y bien documentada, cocinada a fuego lento para que cada asegurar la mayor calidad posible y el respeto de toda la cadena editorial. El libro, desde la idea inicial del autor hasta su publicación, exige rigor y puntualidad.
Puedes consultar todos los libros que he traducido en este enlace.
Incluso en las obras de los mejores escritores y traductores se cuelan algunas erratas. Eso pasa hasta en los mejores familias. Cuando estamos inmersos en nuestra propia obra, hay detalles que pueden escaparse. He aquí donde entra en juego la figura del corrector. El corrector es el guardián del detalle, quien detecta esos pequeños deslices, cacofonías, rimas… que pueden afectar al texto.
Si trabajas en una librería o en un centro educativo y quieres conocer el día a día de mi oficio, estoy disponible para presentaciones de libros, clubes de lectura donde desgranar el proceso creativo y los desafíos que presenta cada obra. Además, puedes contar conmigo para cualquier charla o taller donde mi experiencia pueda ser de utilidad para tu grupo.